Hoy te traigo algo especial. Y es que aquí no tendrás sólo una receta sino también el acceso libre y gratuito a una revista maravillosa en la que he participado junto con otras bloggers dándole paso al verano con la mejor de las sonrisas; con contenidos prácticos, descargables, artículos para inspirarte y estupendas recetas para los días largos y calurosos que se acercan.
Mi aportación es la receta de este fantástico Semifrío de frutas frescas que puede dejar "desnortado" al más pintado con su frescura, su sabor y ligereza. Un postre/apuesta segura para dejar a todos boquiabiertos y como siempre con la confianza en que la receta no te fallará.
Aquí puedes leer la revista completa.
Y en este otro enlace accedes directamente a la receta del semifrío.
En el caso de que te hayas quedado con ganas de más instrucciones para prepararlo te las dejo a continuación.
1. Como habrás visto, la primera elaboración es el merengue italiano que tiene instrucciones escuetas pero absolutamente necesarias para que quede perfecto. Una vez esté hecho te recomiendo que lo tapes con film para que no se reseque mientras preparas el resto de elaboraciones.
2. Tanto para el puré de mango como para el de frambuesa puedes utilizar fruta fresca (ahora es la temporada, ¡qué mejor opción!) o también fruta congelada. Si tienes algo de prisa o no es temporada, quizá ésta sea la variante que mejor se adapte a tus necesidades. Puedes encontrar puré de mango congelado y frambuesas congeladas en las grandes superficies todo el año. Si compras el puré de mango, las cantidades en gramos no varían. Si por el contrario se trata de mango fresco, necesitas al menos 500 gramos porque entre cáscara, hueso y fibras se pierde bastante. El caso de las frambuesas es diferente porque ya sean frescas o congeladas siempre necesitarás más: para obtener 250 gramos de puré necesitarás aproximadamente 300 o 330 gramos porque como con el mango se hacen desperdicios. No las tritures con un procesador de alimentos porque no nos interesa que las pipas se partan. Hazlo directamente sobre un colador con ayuda de una cuchara de madera o con un chino.
3. La cantidad de gelatina está medida en hojas de 2 gramos de peso cada una. Las hay de 2,5 y de 3 gramos pero además de que son más caras, son más difíciles de conseguir.
4. El baño María de la gelatina es necesario para evitar grumos molestos en la degustación, y ya que el choque de temperaturas puede endurecer la gelatina en un abrir y cerrar de ojos mi truco/recomendación es que agregues un tercio del puré de fruta al baño y remuevas hasta que se diluya. Entonces será el momento de agregarlo al resto del puré de fruta.
5. Es preferible montar la nata de dos veces, pesando la cantidad de nata líquida antes de montarla y como ya habrás notado no necesita que le añadamos azúcar. El dulzor lo aportan el merengue y la fruta.
6. A la hora de pasar la mousse a un molde las opciones son variadas. Puedes usar un molde redondo o rectangular como yo he hecho siempre y cuando sea lo suficientemente alto. La capacidad debe ser de al menos 1,5 litros. Tanto si es desmontable como si es de silicona no es preciso que forres el molde con film o papel. Y si lo prefieres puedes preparar raciones individuales en vasitos de cristal con un fondo de coulis de frambuesas y servir la mousse con ayuda de una manga pastelera para dosificar más cómodamente.
Como ves, el semifrío "se las trae" por los detalles y meticulosidad con que hay que prepararlo pero merece todo ese esfuerzo y hará las delicias de muchas personas con lo que saldrás ganando y los noventa minutos de elaboración habrán valido la pena al 100%
¡Buen provecho!
Ana
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Tarta Selva Negra fácil
¡Hola!
Esta semana me he propuesto hacer una tarta tan tradicional y famosa como la anterior pero con una historia muy diferente. Su nombre -para mí impronunciable- tiene un origen curioso: es un pastel que homenajea unas montañas del sur de Alemania. No hay acuerdo aparente sobre quién le puso el nombre de Selva Negra (cuando uno piensa en la selva piensa en otros climas ¿verdad?) pero sí está claro que fue por lo oscuros que son sus senderos y caminos a causa de lo frondoso del bosque.
Chocolate por las montañas, nata por la nieve y cerezas… ¡De la tierra! Que no solo el Valle del Jerte tiene cerezas.
Para esta elaboración he usado una receta de bizcocho que se conoce como plancha que es muy probable que use más adelante. Es muy sencillo, rápido de hacer y se puede congelar divinamente para usar más adelante. También cerezas en almíbar (pero no las marrasquino que son teñidas) y nata para montar. Un poco de chocolate hecho virutas, azúcar glas, almíbar con kirsch para calar el bizcocho ¡y andando! ¿Ves como es fácil? Vamos con la receta.
Bizcocho de chocolate, plancha
Cantidad: 2 planchas de las que recortar 3 discos de 22 cm.
Ingredientes:
250 gramos de azúcar blanquilla
190 gramos de harina de trigo
40 gramos de cacao amargo en polvo
7 huevos L (400 gramos aproximadamente) u 8 si son M
Elaboración:
1. Tener lista la mise en place: pesar los ingredientes, tamizar; manga pastelera, lengua de goma, batidora eléctrica con varillas, papel de horno, bandeja de horno, rejilla.
2. Precalentar el horno a 220ºC con calor arriba y abajo sin ventilación.
3. En el cuenco de la batidora mezclar los huevos y el azúcar y batir primero a velocidad baja y luego al máximo durante varios minutos hasta conseguir que multipliquen su volumen por cuatro.
4. Agregar al batido de huevos la harina y el cacao tamizados -y mezclados- poco a poco en forma de lluvia. Ir mezclando con suavidad con ayuda de una lengua de goma con movimientos envolventes llegando hasta el fondo del cuenco. Mezclar sin miedo, sin perder demasiado tiempo pero con delicadeza. (Todo esto es para que el aire obtenido en el batido no se pierda; el bizcocho deberá ser ligero y aireado)
5. Pasar la mezcla (no toda, es demasiada) a una manga pastelera desechable sin boquilla y cortar la punta; con obtener un ancho de 1 cm es más que suficiente.
6. Escudillar -en diagonal, de esquina a esquina- el batido del bizcocho sobre la bandeja de horno preparada con papel y procurando ejercer todo el tiempo la misma presión a la manga para obtener un grosor similar en toda la plancha.
7. Hornear durante 10 o 12 minutos, dependiendo del horno. La prueba para saber que está cocido es tocar. Si el bizcocho se hunde, no está cocido. Si recibe la presión y vuelve a su posición original es que está terminado.
8. Pasar a una rejilla. En el caso de que esté "pegado" a los costados de la bandeja, repasar con una puntilla para separarlo de la bandeja y así poderlo pasar a una rejilla. Enfriar totalmente. No quitar el papel hasta que se vaya a usar.
9. Repetir la operación con el resto del batido y así obtener una segunda plancha de bizcocho.
Almíbar de kirsch
Ingredientes:
90 gramos de agua (embotellada preferiblemente)
50 gramos de azúcar blanquilla
25 gramos de kirsch
Elaboración:
1. Tener lista la mise en place: pesar los ingredientes; un cazo de acero inoxidable, un recipiente de cristal o porcelana.
2. Hervir a fuego fuerte el agua y el azúcar (sin necesidad de remover) y apartar del fuego en cuanto el azúcar se disuelva.
3. Pasar a un recipiente o cuenco resistente al calor y una vez se haya templado agregar el licor de cerezas.
4. Listo para usar y/o conservar durante semanas en la nevera.
Nata montada
Ingredientes:
1 litro de nata para montar (35% mg)
100 gramos de azúcar blanquilla
Elaboración:
1. Tener lista la mise en place: pesar los ingredientes, manga pastelera, boquilla lisa redonda, lengua de goma, batidora de varillas eléctrica o manual (olé tú si te animas a montarla a mano) y cuenco de acero o cristal.
2. Mezclar los dos ingredientes y en un primer momento batir a velocidad baja (para no salpicar y no introducir demasiado aire ni de forma irregular) y después a velocidad media-alta.
3. Vigilar constantemente y dejar de batir en el momento en que la nata mantenga picos pequeños y se dibujen en ella las formas de la varilla.
4. Pasar a una manga pastelera preparada con boquilla y mantener refrigerada hasta su uso.
Montaje de la tarta
Lo más importante es tener todo a mano y tener cierta paciencia. Una vez el bizcocho y el almíbar están fríos, la nata está montada y las cerezas listas para su uso (un bote entero de 680 gramos) podemos montar nuestra tarta.
1. Con ayuda de un molde, plato, disco… Cortar los bizcochos con ayuda de una puntilla. Los míos son de 22 cm pero puede ser un poco más pequeña o más grande (no demasiado, faltaría nata, cerezas…) De cada plancha, sale un disco y medio. Sí, sí. UNO-Y-MEDIO. Eso significa que hay que hacer un poco de magia y usar dos mitades para formar el disco que irá en el centro. (Los bizcochos a partir de recortes, es mejor usarlos en el medio de las tartas).
2. Dar la vuelta al bizcocho (que aún está con el papel) y separar del papel como si fuera una pegatina. ¡Así no se rompe! Disponer en la bandeja o plato elegido y colocarlo siempre boca arriba. Es decir: la parte que estaba pegada al papel irá apoyada en el plato. Así evitamos que al servir la tarta, se nos pegue al plato y se rompa.
3. Calar: empapar generosamente de almíbar con ayuda de una brocha.
4. En el centro del bizcocho comenzar con una cereza. A su alrededor, un círculo de nata. Alrededor de este, otro círculo de cerezas (un poco espaciadas mejor que mejor, si las juntas mucho el frasco no te llegará al final…) y así consecutivamente hasta el borde. Lo ideal es acabar con nata.
5. Disponer el bizcocho a partir de dos recortes y calar como el anterior. Esta vez comenzamos con un punto de nata y seguidamente, cerezas. Repetir el proceso -pacientemente- hasta el borde. El objetivo de esta tarea laboriosa es ver cómo se alternan la nata y las cerezas cuando cortemos la tarta. ¿Te sobraron cerezas? ¡Ponlas todas! ¿Faltaron? Pues disimula con nata ;)
6. Colocar el tercer y último bizcocho. Calar y cubrir con el resto de la nata. Ya no hace falta la manga pastelera, puedes prescindir de ella. Es el momento de usar una espátula o incluso un cuchillo de untar (sin sierra o marcas que dejen rastro en la nata) Primero cubrimos los costados y luego la parte superior procurando amontonar la nata hacia el centro, como si fuera una montaña.
7. Con ayuda de un pelador de verduras hacer pequeñas virutas de chocolate negro o con leche, ¡el que te guste! sobre la tarta y dejar que caigan por todas partes. Cuantas más… ¡Mejor! Espolvorear con azúcar glas y si quieres darle el toque final (que yo no le di por despiste) coloca una -o unas pocas- cerezas frescas, lavadas y secas en el centro de la tarta. También puedes hacer rosetones en el borde de la tarta con ayuda de una manga con boquilla rizada y colocar sobre éstos las cerezas.
Como ves, no tengo foto del corte de la tarta. La llevé fuera de casa y olvidé no sólo la cámara sino hasta el móvil. Sabotaje fotográfico. Pero pongo la mano en el fuego porque es preciosa y oirás unos cuantos: "ohhh…" "aahhh…" ¡Jaja! Ya verás. Buen provecho.
No olvides que si tienes alguna duda, en los comentarios podemos resolverlas juntos.
Ana
Esta semana me he propuesto hacer una tarta tan tradicional y famosa como la anterior pero con una historia muy diferente. Su nombre -para mí impronunciable- tiene un origen curioso: es un pastel que homenajea unas montañas del sur de Alemania. No hay acuerdo aparente sobre quién le puso el nombre de Selva Negra (cuando uno piensa en la selva piensa en otros climas ¿verdad?) pero sí está claro que fue por lo oscuros que son sus senderos y caminos a causa de lo frondoso del bosque.
Chocolate por las montañas, nata por la nieve y cerezas… ¡De la tierra! Que no solo el Valle del Jerte tiene cerezas.
Para esta elaboración he usado una receta de bizcocho que se conoce como plancha que es muy probable que use más adelante. Es muy sencillo, rápido de hacer y se puede congelar divinamente para usar más adelante. También cerezas en almíbar (pero no las marrasquino que son teñidas) y nata para montar. Un poco de chocolate hecho virutas, azúcar glas, almíbar con kirsch para calar el bizcocho ¡y andando! ¿Ves como es fácil? Vamos con la receta.
Bizcocho de chocolate, plancha
Cantidad: 2 planchas de las que recortar 3 discos de 22 cm.
Ingredientes:
250 gramos de azúcar blanquilla
190 gramos de harina de trigo
40 gramos de cacao amargo en polvo
7 huevos L (400 gramos aproximadamente) u 8 si son M
Elaboración:
1. Tener lista la mise en place: pesar los ingredientes, tamizar; manga pastelera, lengua de goma, batidora eléctrica con varillas, papel de horno, bandeja de horno, rejilla.
2. Precalentar el horno a 220ºC con calor arriba y abajo sin ventilación.
3. En el cuenco de la batidora mezclar los huevos y el azúcar y batir primero a velocidad baja y luego al máximo durante varios minutos hasta conseguir que multipliquen su volumen por cuatro.
4. Agregar al batido de huevos la harina y el cacao tamizados -y mezclados- poco a poco en forma de lluvia. Ir mezclando con suavidad con ayuda de una lengua de goma con movimientos envolventes llegando hasta el fondo del cuenco. Mezclar sin miedo, sin perder demasiado tiempo pero con delicadeza. (Todo esto es para que el aire obtenido en el batido no se pierda; el bizcocho deberá ser ligero y aireado)
5. Pasar la mezcla (no toda, es demasiada) a una manga pastelera desechable sin boquilla y cortar la punta; con obtener un ancho de 1 cm es más que suficiente.
6. Escudillar -en diagonal, de esquina a esquina- el batido del bizcocho sobre la bandeja de horno preparada con papel y procurando ejercer todo el tiempo la misma presión a la manga para obtener un grosor similar en toda la plancha.
7. Hornear durante 10 o 12 minutos, dependiendo del horno. La prueba para saber que está cocido es tocar. Si el bizcocho se hunde, no está cocido. Si recibe la presión y vuelve a su posición original es que está terminado.
8. Pasar a una rejilla. En el caso de que esté "pegado" a los costados de la bandeja, repasar con una puntilla para separarlo de la bandeja y así poderlo pasar a una rejilla. Enfriar totalmente. No quitar el papel hasta que se vaya a usar.
9. Repetir la operación con el resto del batido y así obtener una segunda plancha de bizcocho.
Almíbar de kirsch
Ingredientes:
90 gramos de agua (embotellada preferiblemente)
50 gramos de azúcar blanquilla
25 gramos de kirsch
Elaboración:
1. Tener lista la mise en place: pesar los ingredientes; un cazo de acero inoxidable, un recipiente de cristal o porcelana.
2. Hervir a fuego fuerte el agua y el azúcar (sin necesidad de remover) y apartar del fuego en cuanto el azúcar se disuelva.
3. Pasar a un recipiente o cuenco resistente al calor y una vez se haya templado agregar el licor de cerezas.
4. Listo para usar y/o conservar durante semanas en la nevera.
Nata montada
Ingredientes:
1 litro de nata para montar (35% mg)
100 gramos de azúcar blanquilla
Elaboración:
1. Tener lista la mise en place: pesar los ingredientes, manga pastelera, boquilla lisa redonda, lengua de goma, batidora de varillas eléctrica o manual (olé tú si te animas a montarla a mano) y cuenco de acero o cristal.
2. Mezclar los dos ingredientes y en un primer momento batir a velocidad baja (para no salpicar y no introducir demasiado aire ni de forma irregular) y después a velocidad media-alta.
3. Vigilar constantemente y dejar de batir en el momento en que la nata mantenga picos pequeños y se dibujen en ella las formas de la varilla.
4. Pasar a una manga pastelera preparada con boquilla y mantener refrigerada hasta su uso.
Montaje de la tarta
Lo más importante es tener todo a mano y tener cierta paciencia. Una vez el bizcocho y el almíbar están fríos, la nata está montada y las cerezas listas para su uso (un bote entero de 680 gramos) podemos montar nuestra tarta.
1. Con ayuda de un molde, plato, disco… Cortar los bizcochos con ayuda de una puntilla. Los míos son de 22 cm pero puede ser un poco más pequeña o más grande (no demasiado, faltaría nata, cerezas…) De cada plancha, sale un disco y medio. Sí, sí. UNO-Y-MEDIO. Eso significa que hay que hacer un poco de magia y usar dos mitades para formar el disco que irá en el centro. (Los bizcochos a partir de recortes, es mejor usarlos en el medio de las tartas).
2. Dar la vuelta al bizcocho (que aún está con el papel) y separar del papel como si fuera una pegatina. ¡Así no se rompe! Disponer en la bandeja o plato elegido y colocarlo siempre boca arriba. Es decir: la parte que estaba pegada al papel irá apoyada en el plato. Así evitamos que al servir la tarta, se nos pegue al plato y se rompa.
3. Calar: empapar generosamente de almíbar con ayuda de una brocha.
4. En el centro del bizcocho comenzar con una cereza. A su alrededor, un círculo de nata. Alrededor de este, otro círculo de cerezas (un poco espaciadas mejor que mejor, si las juntas mucho el frasco no te llegará al final…) y así consecutivamente hasta el borde. Lo ideal es acabar con nata.
5. Disponer el bizcocho a partir de dos recortes y calar como el anterior. Esta vez comenzamos con un punto de nata y seguidamente, cerezas. Repetir el proceso -pacientemente- hasta el borde. El objetivo de esta tarea laboriosa es ver cómo se alternan la nata y las cerezas cuando cortemos la tarta. ¿Te sobraron cerezas? ¡Ponlas todas! ¿Faltaron? Pues disimula con nata ;)
6. Colocar el tercer y último bizcocho. Calar y cubrir con el resto de la nata. Ya no hace falta la manga pastelera, puedes prescindir de ella. Es el momento de usar una espátula o incluso un cuchillo de untar (sin sierra o marcas que dejen rastro en la nata) Primero cubrimos los costados y luego la parte superior procurando amontonar la nata hacia el centro, como si fuera una montaña.
7. Con ayuda de un pelador de verduras hacer pequeñas virutas de chocolate negro o con leche, ¡el que te guste! sobre la tarta y dejar que caigan por todas partes. Cuantas más… ¡Mejor! Espolvorear con azúcar glas y si quieres darle el toque final (que yo no le di por despiste) coloca una -o unas pocas- cerezas frescas, lavadas y secas en el centro de la tarta. También puedes hacer rosetones en el borde de la tarta con ayuda de una manga con boquilla rizada y colocar sobre éstos las cerezas.
Como ves, no tengo foto del corte de la tarta. La llevé fuera de casa y olvidé no sólo la cámara sino hasta el móvil. Sabotaje fotográfico. Pero pongo la mano en el fuego porque es preciosa y oirás unos cuantos: "ohhh…" "aahhh…" ¡Jaja! Ya verás. Buen provecho.
No olvides que si tienes alguna duda, en los comentarios podemos resolverlas juntos.
Ana
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